Nuestro hijo, de 26 meses, comenzó a dormir mal coincidiendo con el cambio de la cuna a la cama y el inicio de la escuela infantil. Decidimos contactar con Laura tras dos meses de lucha para dormir y unos tres despertares en la noche. Evidentemente esto influía en nuestro día a día y en el trabajo. Trabajamos juntos 15 días en total, a los dos-3 días ya empezamos a notar mejoría. Sin dejarle llorar, no como muchas personas piensan de estos entrenamientos, y acompañándole cuando lo necesitaba. Nos sentimos apoyados a diario, y tranquilos, sabiendo que estábamos haciendo lo mejor para nuestro hijo, para asegurarle un buen descanso. Nuestro día a cambiado completamente también para nosotros, estamos descansados y con energía para seguir el ritmo de un niño de 2 años. Totalmente recomendada, muchas gracias Laura
Padres de Jaime de 2 años
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